viernes, abril 20, 2018

El verdugo jubilado. Pedro Corzo sobre el tirano cubano Raúl Catsro

Tomado de https://www.martinoticias.com

El verdugo jubilado

Por Pedro Corzo
Abril 19, 2018

Los cubanos tienen mucho en su historia para sentirse orgullosos, pero es una vergüenza, a pesar de los grandes sacrificios de un sector de la nación, que una misma generación haya padecido la muerte en la cama de un dictador al que poco le faltó para arribar a las cinco décadas en el mando, y seguidamente presenciar la jubilación de su sucesor dinástico.

Raúl Castro -dictador designado por el Faraón, su hermano, y acatado por la corte- dejó el poder nominal el 19 de abril, coincidencia o soberbia, pero en esa fecha se cumple el aniversario 57 de los combates que protagonizó la heroica Brigada Expedicionaria 2506 en Playa Girón, demostrándose una vez más que no siempre triunfan las causas justas.

Raúl, a lado de Fidel Castro, era una especie de patito feo. Fue su sombra más fiel. El verdadero intérprete y hacedor de los pensamientos del caudillo. El acusador en los procesos más relevantes como fueron los casos de Huber Matos, la Micro-fracción y el Ochoa-La Guardia, y la defenestración de dirigentes que en su opinión podían descarrilar el régimen.

Tan antipático que todos lo distinguieron como el malo de la tragedia cubana. Amigos y enemigos lo señalaban como el más cruel y sanguinario de la familia. Hasta sectores de la propia oposición afirmaban que Raúl era el único comunista; que su meta, junto a Ernesto Guevara, era entregar el país a los soviéticos. Repetían que Fidel estaba sometido a su maligna influencia, que era su víctima, una ficción, porque ambos formaron una yunta que victimizó al pueblo cubano hasta conducir la nación al desastre que la embarga hoy día.

Un sujeto completamente subordinado a su hermano, refiere José Pardo Llada en uno de sus libros. Un individuo discreto, convencido de hacer lo necesario para que la “colonia” esté bajo control. Nada ingenioso, incapaz de seducir a su interlocutor, pero un eficiente burócrata, suficientemente hábil para asumir la responsabilidad de conducir al país al postotalitarismo, bajo la égida de la voluntad de su clan.

(Raúl Castro y Fidel Castro)

Pero con independencia de lo que depare el futuro, es indiscutible que en el tránsito del totalitarismo carismático -personificado por Fidel Castro- al burocrático encarnado por Raúl, no se produjeron cambios importantes, solo se modificó lo imprescindible para que todo siguiera igual.

No se produjo una sola medida sustancialmente innovadora al interior del país, sin embargo, hacia el exterior, si hubo cambios importantes, como la disminución de la injerencia castrista en política internacional y el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, aspectos que en alguna medida los moncadistas y la familia real castrista consideraron necesarios para fortalecer el blindaje de la dictadura.

La era épica, la lírica revolucionaria, la personificó Fidel Castro. Inventó para su provecho una falsa epopeya en la Sierra Maestra, mientras proyectaba un proceso basado engañosamente en una equidad social estrechamente asociada a la soberanía popular. Castro interpretó a cabalidad su fraudulento rol de hombre justo. Montó una pieza teatral en la que se presentó como un caballero sin tacha. Desgraciadamente, muchos la aceptaron y defendieron fanáticamente.

Con más suerte que verdades y justicia, Fidel y Raúl Castro han desgobernado a Cuba por casi sesenta años. Destrucción, represión, presidio y muertes es el legado de ambos. Promovieron y defendieron su utopía a sangre y fuego, convencidos que su proyecto se sostenía sobre una fina y ruda carpintería que exigía de sus artífices una crueldad extrema para no desmoronarse.

Ambos construyeron, con la asistencia de numerosos sicarios, un andamiaje de cuyo funcionamiento se encargó Raúl, mientras Fidel dirigía el espectáculo. La responsabilidad primera del hermano era conocer y manejar el mecanismo con precisión para el día que el caudillo tropezara con su mortalidad, asumir el papel de maquinista principal.

El día llegó y el fiscal mayor, el verdugo preferido del Soberano, agarró el timón, apretó las clavijas y demostró que aunque distinto a Fidel, acataba el compromiso de seguir nutriendo el régimen con la sangre de sus siervos. Cumplió su cometido.

Ahora, al frente del Partido Comunista de Cuba, órgano rector del país, Raúl Castro hará todo lo posible para que la maquinaria siga funcionando, confiando en que el siervo seleccionado sea absolutamente fiel al clan.





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Habemus Presidente (o marioneta) . Iván García Quintero desde Cuba: Miguel Díaz-Canel dejó a muchos cubanos boquiabiertos, como al niño que le prometieron un helado y luego lo engañan dándole un purgante.

Tomado de https://www.martinoticias.com/


Habemus Presidente (o marioneta)

Por Iván García
La Habana
Abril 19, 2018

Sin la solemnidad de un cónclave en el Vaticano para elegir un Papa ni la fumata blanca anunciando al nuevo Santo Padre, el jueves 19 de abril en el Palacio de Convenciones, al oeste de La Habana, se anunciaba el nuevo Consejo de Estado y su presidente, quien regirá los destinos de Cuba en los próximos cinco años.

No hubo sorpresas. La jugada estaba cantada. Miguel Díaz-Canel (MD-C) un ingeniero electrónico nacido el 20 de abril de 1960 en el caserío de Falcón, municipio rural de Placetas, provincia Villa Clara, a unos 320 kilómetros de la capital cubana, fue premiado por Raúl Castro con el cargo de presidente del Consejo Estado y de Ministros.

Se abre un compás de espera para ver el desempeño de MD-C. En la historia de la dictadura castrista, camuflado como país en perenne revolución, hubo dos presidentes: Manuel Urrutia y Osvaldo Dorticós, auténticos peleles manejados por Fidel Castro.

La novedad en esta obra de teatro bufo es que habrá una especie de cohabitación. Un presidente de la nación junto al primer secretario del partido comunista.

¿Quién tendrá mayor poder? Según la estrafalaria Constitución cubana, blindada en el verano de 2002 por Castro I con un socialismo marxista perpetuo, el papel rector de la sociedad lo tiene el partido.

Los hermanos de Birán, autócratas de libro, desempeñaron ambas funciones cuando gobernaron. Pero ahora MD-C tiene las manos atadas. Una especie de Gran Hermano lo fiscalizará desde la sede del Comité Central.

En la práctica, lo que ha sucedido, es una repartición de poderes. Un anciano amante del vodka con jugo naranja como Raúl Castro, simplemente se aburrió de controlar las finanzas internas, el trabajo por cuenta propia y el desquiciante sistema de doble moneda con sus siete tipos de tasas cambiarias que distorsionan la economía nacional.

(Díaz-Canel asume el puesto de Raúl Castro.)

Ese desastroso rompecabezas ahora queda en manos de MD-C. Para sacar adelante la economía en modo talibán, habrá que ser un mago o un suicida. Si los cambios alebrestaran al sector más conservador del partido, a MD-C le pasan factura. Es un político desechable. No es intocable.

Pero si dentro de cinco o diez años la situación económica y social de Cuba sigue por los mismos senderos o empeorará aún más, habrá un tiro al blanco, un culpable, que puede pagar los platos rotos.

Con el relevo presidencial, a Raúl Castro, eterno conspirador, se le acabaron los dioses revolucionarios. MD-C y la mayoría del actual Consejo de Estado, excepto Ramiro Valdés, Leopoldo Cintra Frías y Guillermo García, son prescindibles.

La misión que tiene MD-C se antoja imposible, siempre y cuando se mantenga el actual modelo económico. Pasada las nueve de la mañana, cuando irrumpió en el plenario del Palacio de Convecciones, junto a su manager político Raúl Castro, vestidos con trajes grises y corbatas rojas, el nuevo presidente parecía un conejo asustado en medio de la autopista cuando es sorprendido por las luces de un auto.

La ratificación de los cargos, seleccionados por una misteriosa comisión, era pan comido en una nación como Cuba, donde el parlamento vota por unanimidad, o casi, cualquier elección o proyecto de ley que le pongan delante.

El primer discurso de MD-C fue pésimo. Citas de Fidel Castro y el cantautor Silvio Rodríguez. Pronunciación monocorde, en un tono desabrido, sin entusiasmo. Por suerte, no tiene los problemas de dicción del primitivo Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional, ni comete errores al leer.

Miguel Díaz-Canel dejó a muchos cubanos boquiabiertos, como al niño que le prometieron un helado y luego lo engañan dándole un purgante. A Elier, taxista, sus primeras palabras lo desilusionaron. “Dijo que no venía a prometer nada y que iba a mantener la misma línea de trabajo. Vaya, que todo se mantiene igual. Esperaba que hiciera anuncios importantes, o al menos se refiriera qué va a pasar con las licencias paradas en el trabajo por cuenta propia. Pero nada, el tipo no habló de eso, como si la economía que es un desastre no fuera importante. El robot de cocina este debiera ser actor de novela, no presidente de un país que está en bancarrota”.

Una brigada de albañiles que se encuentran reparando un apartamento en la barriada de La Víbora escucharon por radio la alocución del nuevo presidente. “Se esperaba otra cosa. Por lo que escuché, el hombre no tiene nada en la bola. Su primer discurso fue pura baba a Fidel y a su compadre Raúl, a quien tiene que agradecerle que le regaló el cargo sin que ni siquiera hubiera habido hubiera una rifa”, comenta Manuel, albañil.

En un recorrido por 10 de Octubre, el municipio habanero más poblado, en busca de impresiones de la gente de a pie, un carnicero, que con un hacha cortaba trozos de pollo congelado e iba guardando en una nevera confiesa que no tuvo tiempo de ver el discurso. “¿Qué dijo?", pregunta. Y al conocer que no manifestó nada novedoso, responde: "Me lo imaginaba. Esto no tiene arreglo. El tipo tenía fama de buena gente y liberal en Villa Clara, pero luego lo cogió la rueda del partido y ahora ni se ríe. Un camaján más. Que aproveche, pues las oportunidades se pintan calvas”.

A Carlos, sociólogo, no le sorprende la designación de Díaz-Canel ni su grisácea intervención inaugural. “No se le pueden pedir peras al olmo. El egocentrismo de Fidel Castro cortó las alas a la clase política en Cuba. MD-C no es creativo y está más acostumbrado a escuchar y cumplir orientaciones de ‘arriba’ que tener autonomía propia. Me sorprendería que él fuera diferente, es un satélite privado de Raúl Castro. Su misil es de bolsillo. No hará lo que él quiera. Si se sale del guión, el primer rebote lo da en el Combinado del Este”.

Todas los entrevistados consideran que MD-C es una marioneta. Para Douglas, vendedor de tarjetas de navegación en internet, “el socio no se manda solo, recibe órdenes del Padrino. Esta gente (el régimen) es como la mafia”.

Luisa, dependienta de una cafetería en divisas, cree que “hay que darle el beneficio de la duda. A lo mejor el hombre hace las cosas bien. Lo que sí se puede decir que tenemos al presidente mejor parecido de toda América”.

Idania, santera, recuerda que una tarde de 2013, “en la sede de la Asociación Yoruba, MD-C tiró hasta un pasillo de baile de nuestra religión. El hombre puede ser fao a la malla o sacar al país adelante. Eso sí, tendrá que cambiar muchas cosas y luchar con un ejército de burócratas cargados de prejuicios”.

Elvira, profesora, fue la única de las personas consultadas que mencionó la palabra democracia. “Mientras Díaz-Canel en el gobierno o Raúl Castro en el partido, no implementen un sistema abiertamente democrático, real, no simulado, Cuba estará empantanada en la misma ciénaga. El problema cubano es económico, pero también político”.

Al actual presidente designado le esperan tiempos difíciles. Una economía a la deriva, envejecimiento poblacional, baja productividad, apatía generalizada entre los ciudadanos, sobre todo los más jóvenes, y aspiraciones de emigrar de un sector importante de la sociedad.

Los reclamos son múltiples. Desde que bajen los precios de los alimentos y artículos que venden en las tiendas por divisas, salarios que puedan cubrir la inflación actual, mejorar el transporte público, ampliar el trabajo privado y la pequeña empresa, a dejar de extorsionar a los cubanos residentes en el extranjero con impuestos carísimos al pasaporte y permitirles que participen activamente en la vida política y económica nacional.

En términos beisboleros, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, viene de pitcher relevo con las bases llenas sin out y en turno el mejor bateador de la liga. No lo tiene fácil.

El 20 de abril, día de su 58 cumpleaños, en su alcoba, al lado de su esposa Lis Cuesta Peraza, la primera dama, podrá analizar fríamente la dimensión del encargo que le ha dejado Raúl Castro.

Cualquier error puede sepultar el frágil sistema que sus antecesores insisten en llamar revolución. Hay regalos que pueden estar envenenados.


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Esteban Fernández: NI CON DONALD TRUMP NI CONTRA DONALD TRUMP

NI CON TRUMP NI CONTRA TRUMP


Por Esteban Fernández
19 de abril de 2018


Esta no es una defensa ni un ataque al Presidente, simplemente es un ruego a mis hermanos anticastristas.

Contra, como si los cubanos nos estuviéramos suficientemente divididos ahora muchos quieren que nos dividamos aún más en pro Trump y anti Trump. Y a no me da la gana de caer en esa bobería. Para mí no es el Papa Donald ni es Lucifer.

Fidel Castro Ruz nos dividió hasta la médula, nos convirtió en acérrimos enemigos, inculcó el odio entre los que nos creíamos hermanos y amigos todos.

Y en la actualidad tal parece que los cubanos no aprendimos la lección y estamos haciendo alardes de ser Trumpistas y anti Trumpistas.

Y, repito, yo no caigo en esa trampa tendida por nosotros mismos. Por todos los medios trato de ser realista y ver los errores y logros del señor Donald Trump. De mí no esperen ni una chicharronería ni un ataque despiadado hacia Trump.

Algunos me lo quieren vender como un dictador, como un tirano, como un estúpido y yo respondo sin caer en discusiones ni guataquear al presidente: si fuera un tirano ya todos sus críticos estuvieran presos y hubiera cerrado CNN, MSNBC y el New York Times. Y si fuera estúpido no fuera multimillonario y presidente de la primera potencia del mundo.

Y cuando alguien trata de convertirlo en un dios le respondo: “¡Cuidado, mucho cuidado, que muchos cubanos cometieron el error de endiosar a un tipo y mira lo que nos pasó!

(Donald Trump)

De eso nada, mis estimados amigos, ni Donald Trump es un monstruo como quieren pintármelo, ni es el santo varón como otro me lo quieren presentar.

Sinceramente siempre me da la sensación de que los cubanos somos exagerados y llevamos las cosas a extremos inauditos. Somos “mas papistas que el Papa”.

Lo único que yo sugiero es lo siguiente: si usted es anticastrista y anticomunista NO COMETA EL ERROR DE PELEARSE CON OTRO PATRIOTA CUBANO por el simple hecho de que defienda o deteste a Donald Trump.

Hablemos, cambiemos opiniones sobre este personaje, hagamos críticas constructivas y defensas justificadas, sin alterarnos ni enemistarnos, y acto seguido démonos un abrazo y sigamos poniendo nuestros granitos de arena a favor de la causa de la libertad de Cuba.

Estemos claros en que Trump no es un Jesucristo ni es un Calígula. Y dentro de tres o siete años recoge sus matules, abandona la Casa Blanca y se va a disfrutar sus millones y a vivir mejor que Carmelina. Y mientras tanto nosotros nos quedamos peleados y Alejandro Castro Espín (y su “presidente cuchara” que ni pincha ni corta Miguel Díaz Canel) usufructuando el poder en Cuba por 20 años más.

Y por si esto fuera poco, nos pasamos el mes pasado discutiendo sobre la joven Emma González llamándola sus detractores “tortillera” y sus alabarderos “una nueva Juana de Arcos”. Cuando lo cierto es que no es más que una tonta útil sin la menor importancia, disfrutando de sus 15 minutos de fama.

Esto es una llamada a la concordia y a la fraternidad entre los verdaderos enemigos del régimen castristas, no perdamos el tiempo fajándonos entre nosotros, el enemigo es uno solo  y Dios sólo hay uno.



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60 años de soledad. Francisco Almagro Domínguez sobre El dilema para el formal presidente de los Consejos de Estado y de Ministros es cómo enfrentar su soledad. La propia y la que le rodea

Tomado de http://www.diariodecuba.com/


60 años de soledad


Díaz Canel, junto a Raúl Castro, Machado Ventura y Ramiro Valdés, al ser designado presidente del Consejo de Estado. (CUBADEBATE)

Por Francisco Almagro Domínguez
Miami
19 de Abril de 2018 

Muchos años después, frente al tribunal de la historia, Miguel Díaz-Canel recordará el día en que el general lo llevó a probar las mieles del poder. Muchos han fenecido tratando de alcanzar esos almibares, algunos embriagados a destiempo; otros, emponzoñados por los guardianes del panal, que no son pocos ni renovables.

Díaz-Canel será a partir de hoy, para muchos, la cara visible —no la mano negra— de cambios imprescindibles, mínimos, diseñados para no cambiar.

El dilema para el formal presidente de los Consejos de Estado y de Ministros es cómo enfrentar su soledad. La propia y la que le rodea. La propia porque sabe muy bien que mientras algún histórico poderoso respire, no podrá mover un dedo sin su anuencia. De hecho, será el Partido Comunista, constitucionalmente, quien continúe trazando el rumbo del país. Es una sutil paradoja: mientras más "acompañado" se sienta Díaz-Canel, más solo estará.

La soledad externa es como una tenaza que estrangula cada día más al régimen, y por contigüidad, al ciudadano de a pie. El llamado proceso revolucionario cubano ha pasado de mecenas en mecenas. Sin embargo, a estas alturas del juego, no hay quien pague por sus servicios. Un continente de vuelta al liberalismo le ha dado la espalda en la reciente Cumbre de Lima. La Europa liberal comienza a darse cuenta del error cometido a instancias de la apertura obamista. Los reductos del Socialismo del Siglo XIX están siendo dinamitados por sus propios errores, fraudes y abusos de poder.

Así que Miguel Díaz-Canel o la corriente que representa deberá mover ficha para desencallar la nave. Ese movimiento, primero, tendrá que darse en lo humano, lo social, y tiene un nombre: reconciliación. Reconciliar a Cuba con Cuba; con su pasado, su presente y su futuro. Ningún cambio político o económico podrá ser efectivo si el investido no salda cuentas con su propio pueblo.

Por paradójico que parezca, debe empezarse por la reconciliación de Cuba con el futuro, con el mundo del siglo XXI. La Isla no puede seguir comerciando en base al intercambio de servicios y mediante una planificación férrea, voluntarista, sin una moneda que la respalde, unificada. La inversión capitalista —la única funcional— es un paquete con derechos y deberes.

Díaz-Canel y quienes lo acompañarán deben saber que los cubanos que hoy los aplauden y reverencian no los quieren por lo que fueron, sino por lo que harán. Quieren decidir sus vidas ahora, no dentro de otros 60 años. De tal suerte, si bien le han "perdonado" a los históricos hipotecar el presente, a los nuevos no les dejarán pasar la ausencia del vasito de leche. Habrá que conciliar el discurso con el recurso.

Por último, la reconciliación con el pasado podrá ser la más difícil. Es, además, la más importante y de la que dependen las otras. La historia no comenzó en 1959, como hasta ahora ha pretendido el régimen. Todos los cubanos tienen derecho a vivir y trabajar por Cuba. Quienes adeuden a la ley, deberán enfrentar la justicia, que en este caso tendrá que ser especial sin dejar de ser apropiada. Reconciliarse con el pasado es aceptar y reparar los errores; preguntarse y resolver por qué tantos cubanos viven fuera de su patria. Y rescatarlos, como inversores o simples ciudadanos. Hay que relanzar un dialogo franco donde quepan todas las generaciones enemistadas, incluso aquellas que se han caído a tiros.

Es hora de que la soledad del poder de paso a un concierto polifónico de criterios y de oportunidades. De otra manera no se logrará el progreso y el bienestar.

¿Qué pasará en los próximos meses? Puede que nada. Pero también pueden suceder cosas. Como en la vieja parábola indígena norteamericana, el escogido Díaz-Canel luchará contra dos fuerzas opuestas: una que lo llevará al cambio y la transición, y otra que lo mantendrá apagado, a la sombra. Todo dependerá de la mano que mejor lo alimente.

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jueves, abril 19, 2018

Alberto Roteta Dorado.: MIGUEL DÍAZ-CANEL, UN CAMBIO SIN CAMBIOS PARA CUBA


Trump sobre nombramiento de Díaz-Canel: "Nos vamos a ocupar de Cuba"



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MIGUEL DÍAZ-CANEL, UN CAMBIO SIN CAMBIOS.
 
Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, el  único nominado para Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano.


Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.
19 de abril de 2018

Santa Cruz de Tenerife. España.- Al fin este 18 de abril, con un día de anticipación a lo acordado y difundido hace unos meses, se conoció de manera oficial lo que ya todos sabíamos. Miguel Díaz-Canel Bermúdez fue propuesto para presidente del Consejo de Estado por la figura líder de la Comisión de Candidaturas a la Presidencia del Consejo de Estado. 

Lo siguiente ya era de esperar. Una “unanimidad parlamentaria” se encargaría de oficializar lo acordado bajo el mayor de los secretismos, cual si fuera una elección papal que por normas y tradiciones los líderes del catolicismo romano resguardan de cualquier divulgación hasta que esté todo listo para presentar a un nuevo representante de Dios sobre la tierra, pero esto llevado al plano de los comunistas cubanos resulta un tanto difícil toda vez que se dispersa en realidad que poderes podrá representar el nuevo “elegido” si tras su imagen – ya un tanto gastada por haber permanecido tanto tiempo entre los caducos y decadentes señores de la generación histórica y de otra ya no tan histórica, pero tan anquilosada como la precedente– estará por cierto tiempo la espectral sombra de Raúl Castro, quien desde su cargo como primer secretario del partido oficialista único de la nación cubana dictaminará todo el acontecer del país.  

Esto nos da la idea de que esos cambios que muchos están esperando no podrán tener lugar en los próximos años pues el nuevo presidente será controlado – como son controlados todos los cubanos, aun los que son aparentemente insignificantes– por el viejo exmandatario que pertenece a la estirpe de los Castro, y por tanto tiene muy arraigado en su código genético la resistencia al cambio, amén de la preservación de un legado que ya dejó de serlo hace mucho tiempo, pero que se pretende mantener cual sagrada fuente capaz de adoctrinar y mantener en estados de quietud y estatismo mental a las llamadas nuevas generaciones, esas que ejercen un voto de manera unánime, que creen participar de un proceso democrático, que les han admitido cualquier humillación y que no son conscientes del efecto destructor del poderío comunista de la isla y las ansias de su cúpula de difundirlo por el mundo.    

(Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez)

Como muy bien acaba de comentar Daniel Lozano para el diario El Mundo: “La trascendencia del momento puede conducir al error: no se trata del postcastrismo sin Castro, porque Castro y los suyos seguirán estando por todos lados. Cuba se enfrenta a un cambio de guardia cuyo principal reto, encomendado por el General de Ejército a su delfín, es alcanzar la viabilidad económica sin abandonar el credo comunista y castrista”. 

Pero mi reflexión anterior es considerando que el nuevo presidente pudiera tener una visión desde la óptica renovadora de posibles cambios y se le limitara o impidiera llevarlos a la práctica al no poder ser concretados como actos ante el poder que el Partido Comunista, al cual el también representa, aunque la autoridad la lleve Raúl Castro, pueda ejercer sobre las determinaciones presidenciales.
No obstante, no creo que Miguel Díaz-Canel esté sensibilizado con la idea del cambio. Su posición de hombre leal a la “causa” de la llamada revolución cubana le impide ver con luz propia que la nación que hoy comienza a dirigir pide a gritos una radical renovación, y no creo que el nuevo mandatario sea de los de doble cara, o doble moral, como se suele decir con frecuencia a aquellos que piensan de una forma y actúan desde la apariencia de otra. 

Por el contrario, el señor Díaz-Canel es un soldado formado bajo los efectos del adoctrinamiento castrista más acérrimo, en el que el propio Fidel Castro depositó su confianza para determinadas “misiones especiales” de las que poco se sabe, independientemente de que su perfil profesional fue más allá de una ingeniería electrónica en la Universidad Central Martha Abreu, de Villa Clara, para insertarse en otras labores una vez que concluyera estudios superiores de telecomunicaciones en el Instituto Técnico Militar, ITM, en La Habana, ante el llamado especial que el dictador Fidel Castro hiciera a los egresados de la carrera de electrónica pertenecientes al curso de nuevo presidente.

A finales de febrero de 1982 el grupo integrado por una veintena de jóvenes ingenieros tomaban un avión rumbo a La Habana para cumplir la misión encomendada por el entonces presidente Fidel Castro, quien los vinculara, una vez concluido su adiestramiento en telecomunicaciones, a la atención directa de las bases de cohetes militares. Ahora con grado de capitán, y cada cual con un precioso reloj entregado por el propio viejo comandante, asumirían con nuevos bríos la encomienda asignada.  

(Miguel M.   Díaz-Canel bermúdez en su juventud y ascenso)

Su escalada un tanto silenciosa, pero muy segura y ascendente siempre, demuestran ese sentido de lealtad a los líderes del comunismo de la isla, amén de que no fue eliminado de la escena como les sucedió a otros tantos que, ante la sospecha de un solo pensamiento liberal que se apartara de los cánones de los octogenarios líderes, se les apartó para siempre impidiéndoles que llegaran a donde pudo llegar Díaz-Canel.  

Así las cosas, y como ya he dicho en otros escritos en los que me he referido al nuevo presidente, Cuba no necesita un cambio de presidente sino un cambio radical de toda su obsoleta estructura, esto es, un viraje radical – el clásico giro de 180º al que siempre se recurre si de cambios hablamos, o escribimos– que permita la erradicación total de toda su maquinaria dirigente, lo que presupone un nuevo modelo social y un nuevo sistema económico. 

Basta de enmiendas, lineamientos, nuevas conceptualizaciones de modelos económicos o cualquier otra barbaridad. Es hora de admitir – en el país y por la cúpula directiva, por cuanto el resto del mundo y una parte considerable de los cubanos ya lo han reconocido– que el sistema socialista al que se aferra el régimen es un fracaso que no admite maquillajes y cirugías mínimas, sino extirpaciones radicales, y este hubiera sido el momento de haber contado con alguien que tuviera lo que tenía que tener, como diría el poeta comunista cubano Nicolás Guillén, pero no es el caso del “elegido” “democráticamente” y por “unanimidad”.  

¿Acaso hubo otros candidatos como opción para que la Asamblea Nacional pudiera elegir – ya que el pueblo cubano no puede hacerlo dado el complicado diseño de su sistema de elección, considerado por los distinguidos expertos del régimen como el más democrático del mundo, a pesar de que su pueblo no es quien elige a candidatos presidenciales ni ofrece su voto directamente – entre ellos al nuevo presidente? 

Eso no lo sabremos nunca, aunque el hecho de que solo se conociera de la existencia de una sola  propuesta para suceder en el poder al muy agotado octogenario general, sugiere que hubo una sola opción. El secretismo es algo a lo que se fue acostumbrando el pueblo cubano al abordarse temas como estos, y como secreto se mantendrá, de ahí que estemos especulando, aunque cuando se especula con coherencia y un sentido lógico es válido.  

Sobre otras cosas, muy poco que decir que no sea reiterar lo mismo con lo mismo. Salieron del Consejo de Estado Raúl Castro y Machado Ventura. Como vicepresidentes el ignorado Salvador Valdés Mesa, antiguo secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba y el sanguinario comandante Ramiro Valdés a sus 85 años, quien fuera ministro de Interior y el enlace de Fidel Castro en Caracas.

En la Asamblea Nacional de nuevo tendremos a Esteban Lazo, de 74 años, aunque parece de 90 dada su lentitud extrema. Hombre de fidelidad más que demostrada, aunque con serias limitaciones intelectuales como para desempañar cargos de esta naturaleza, aunque como ya todos saben, no es necesario estar pensando mucho para dar cumplimiento a cosas ya predeterminadas por la camarilla partidista, de la que también forman parte los de una asamblea decorativa que decide solo en la apariencia.  
 
Por ahora a esperar, aunque repito, se podrá esperar cualquier cosa menos el verdadero cambio tan ansiado por millones de cubanos, y del que Cuba está tan necesitada por el peligro inminente de una aniquilación segura causada por los estragos del socialismo castrista.
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Tomado de http://www.diariodecuba.com

Raúl Castro planea dejar también a Díaz-Canel el Partido Comunista de Cuba

DDC
La Habana
19 de Abril de 2018

Raúl Castro dio a conocer este jueves que piensa abandonar el cargo de primer secretario del Partido Comunista en 2021 y dejarlo también al ahora presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel.

En la sesión de la Asamblea Nacional en la que se escenificó el singular traspaso de la presidencia dentro del castrismo, el general reveló parte del plan a largo plazo del régimen para intentar garantizar su supervivencia.

Relató que la vieja guardia del PCC preparó a Díaz-Canel durante décadas, para el puesto que ahora ocupa, e intentó hacer lo mismo con una docena de jóvenes.

En un discurso ante la Asamblea Nacional después de entregar el mando a Díaz-Canel, Raúl Castro dijo que la trayectoria del que hasta ahora era su primer vicepresidente fue cuidadosamente diseñada.

Recordó que Díaz-Canel fue primer secretario del PCC en Villa Clara durante nueve años, que coincidieron con los peores momentos del Período Especial. Luego ocupó el mismo cargo seis años en Holguín.

"No fue casualidad" que se le enviara a "una de las provincias grandes de Oriente", se hizo "planificadamente (…) como parte de su preparación, como intentamos hacer con cerca de una docena de jóvenes, la mayoría de los cuales llegaron al Buró Político", dijo el general.

Lamentó que el régimen no lograra "materializar" la preparación de los otros jóvenes y fuera Díaz-Canel "el único sobreviviente".

A ese grupo "no les critico sus deficiencias, sino que hablando con el compañero (José Ramón) Machado le decía que nosotros somos los que tenemos que criticarnos por no haber organizado mejor la preparación y la maduración de esos compañeros para que ocuparan altas responsabilidades en el Partido y en el Gobierno", afirmó Raúl Castro.

"Quiero decir con esto que hay que prestarle más atención todavía a la preparación de los cuadros", señaló.

La "elección" de Díaz-Canel ahora "no es casualidad", insistió. "No dudamos que (…) tendrá éxito absoluto en la tarea que le ha encomendado" la Asamblea Nacional, dijo.

El general añadió que desde que Díaz-Canel fue "elegido" primer vicepresidente, hace cinco años, ya un grupo de miembros de la dirección del PCC tenía la "absoluta certeza" de que habían "dado en el clavo".

Resaltó que Díaz-Canel ha simultaneado el cargo con la atención de la esfera ideológica del PCC.

"Tampoco es casualidad, un tema tan importante como ese tenía que pasar por las manos del que hoy es presidente de los Consejos de Estado y de Ministros", señaló el general. Según su razonamiento, esa ha sido la preparación para que también ocupe el cargo de primer secretario del PCC a partir de 2021.

En ese momento, "podrán unirse nuevamente esos dos cargos que son fundamentales, que el primer secretario del Partido y el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros tenga en sus manos todo el poder y la influencia a ejercer, aunque exista, puede ser, un primer ministro que atienda el Gobierno", avanzó el general, que se mencionó también un "proyecto de nueva Constitución", en elaboración.

"Sus dos mandatos debe cumplirlos, que lo vamos a establecer en la Constitución, de cinco años cada uno", ordenó Raúl Castro.

"Cuando el cumpla sus dos mandatos (...) lo mismo que estamos haciendo con él, él debe mantenerlo con su sustituto", indicó.

"Cesaron sus diez años de presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y los tres que le quedan hasta el Congreso (Díaz-Canel) se queda como primer secretario para viabilizar el tránsito seguro y ahorrándonos aprendizajes del sustituto, hasta que se retire a atender a los nietos", explicó.


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Alfredo M. Cepero: EL PRESIDENTE DONALD TRUMP CALIENTA LA GUERRA FRÍA

Tomado de http://www.lanuevanacion.com/articles.aspx?art=8319

TRUMP CALIENTA LA GUERRA FRÍA

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Con su estilo directo y agresivo Donald Trump le ha calentado a Putin la guerra fría y lo ha puesto a la defensiva.
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Por Alfredo M. Cepero
Director de www.lanuevanacion.com
Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero
18 de abril de 2018

Cuando el 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín el mundo respiró tranquilo y celebró lo que parecía ser el final de la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Cuando en 2008 Barack Obama retiró los misiles que apuntaban a Moscú desde Polonia y la República Checa los Estados Unidos estaban enviando un mensaje de concordia y de paz a sus antiguos enemigos. El nuevo Mesías americano estaba seguro de que, con su verborrea apaciguadora, sería capaz de domesticar al belicoso oso soviético. Pero le salió el tiro por la culata.

El problema es que Vladimir Putin no recibió el mensaje según le fue enviado por Barack Obama. Como todos los tiranos interpretó el apaciguamiento como debilidad y como una licencia para restaurar el recién finiquitado Imperio Soviético. En marzo de 2014 le robó a Ucrania la Península de Crimea para garantizar el acceso de los barcos rusos al Mar Negro. Aprovechó la política de "paciencia estratégica" de Obama, para seguir adelante con su estrategia imperialista. La Guerra Fría seguía a toda marcha gracias a la parálisis del nuevo ocupante de la Casa Blanca.

Esa parálisis se extendió a otras zonas del mundo donde Washington y Moscú tenían intereses en conflicto, especialmente en la guerra civil de Siria. En septiembre de 2013, Obama trazó lo que llamó una línea roja que lo motivaría a atacar a Bashar al Assad si éste utilizaba armas químicas contra la población civil. Los sirios fueron gaseados y la línea roja de Obama tomó el color amarillo del diletante paralítico. Queriendo evitar el ridículo, pidió entonces a su amigo Putin que sacara las armas químicas de Siria. Putin le prometió hacerlo pero nunca lo hizo y se convirtió en el gran protector del verdugo que masacra indiscriminadamente a su propio pueblo.

(Donald Trump en la ceremonia  de su  toma de posesión como Presidente de los Estados Unidos de América. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

Aunque todavía es muy pronto para un juicio definitivo, yo vaticino que Obama pasará a la historia como uno de los peores presidentes de los Estados Unidos, sobre todo en lo relativo a la forma en que los mismos son vistos por el resto del mundo. Convirtió a la nación poderosa que heredó de su predecesor en una nación impotente que era la burla del mundo. Donald Trump se ha dado a la tarea de restaurar su prestigio. Por su parte, Putin continuó su carrera desenfrenada de agresión y conquista sin darse cuenta de que la Casa Blanca estaba en nuevas manos. Porque, a diferencia de Obama, Donald Trump cumple sus amenazas cuando traza una línea roja. Así actúan los hombres que se respetan y se hacen respetar.

Cuando al-Assad gaseó a civiles y violó la línea roja de Trump el 4 de abril de 2017, el Presidente le contestó con el lenguaje que entienden los matarifes. Tres días después, le disparó 59 misiles cruceros Tomahawk contra la base aérea siria de Shayrat, desde donde habían salido los aviones que dejaron caer los gases. Sin embargo, Assad no aprendió la lección de 2017 y a principios de este mes gaseo a 42 hombres, mujeres y niños en el pueblo de Duma. Trump, por su parte, le duplicó la represalia.

Con el apoyo de unidades navales y aéreas de Francia y Gran Bretaña le disparó más de un centenar de misiles contra tres objetivos militares donde se producen armas químicas dentro de Siria. En su discurso a la nación, Trump calificó de "monstruo" a Assad y dijo que el objetivo era impedir que el régimen sirio continuara utilizando armas químicas contra la población civil. Agregó que las tres naciones--EE.UU., Francia y Gran Bretaña--continuarían con este tipo de respuesta hasta que Siria desistiera de utilizar armas químicas.

Sin embargo, según prometió en su campaña por la presidencia, Trump dejó claro que no enviaría soldados a cambiar el régimen sirio. Entre líneas, indicó que nada de construir democracias en países cuyos ciudadanos no están preparados para vivir dentro de sus parámetros. Pareció matar varios pájaros de un tiro cuando les dijo a Rusia e Irán que dejaran de apoyar al régimen criminal de Assad y permitieran que el destino de Siria fuera determinado por sus propios ciudadanos.

Ahora bien, esto no quiere decir que al-Assad disfrutaría de impunidad si decidiera seguir gaseando a civiles inocentes. Todo lo contrario. Haría muy bien en tener en cuenta lo que le pasó a Muammar Gaddafi cuando a principios de 1986 mandó a volar una discoteca en Berlín Occidental frecuentada por soldados norteamericanos. Dos meses más tarde, en la Operación del Cañón Dorado, Reagan ordenó que bombardearan con misiles la residencia donde Gaddafi vivía con su familia.

Como era de esperar, la comunidad internacional mantuvo silencio y Gaddafi decidió abandonar sus actos terroristas y sus aventuras nucleares. En este caso, nadie derramaría una lágrima ni alzaría la voz para defender a la bestia de Bashar al-Assad. Como dato curioso, el actual Asesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, era una de los asesores de Reagan en la época del ataque a Gaddafi. Quizás podría darle el mismo consejo a su nuevo jefe.

Sin embargo, todo parece indicar que el principal objetivo de Trump no es Siria sino Rusia primero e Irán después. Ambos países llenaron el vacío dejado en Siria por Barack Obama. Sin el apoyo militar de estos dos estados delincuentes hace mucho tiempo que Bashar al-Assad habría desaparecido del mapa del Oriente Medio. Al mismo tiempo, los misiles que hicieron blanco físico en Siria tiene que haber hecho un blanco sicológico en Pyongyang. Por aquello de que, 'cuando veas arder las barbas del vecino pon las tuyas en remojo', el matarife de Corea del Norte lo pensará dos veces antes de seguir amenazando a los Estados Unidos con un ataque nuclear.

Por su parte, Putin tiene que estarse replanteando una nueva estrategia muy diferente a la que utilizó contra George Bush y Barack Obama, a quienes manipuló con las argucias y la maestría de los espías soviéticos. Su versión de la guerra fría que siguió a la caída del muro de Berlín no funciona con este presidente. Con su estilo directo y agresivo Donald Trump le ha calentado a Putin la guerra fría y lo ha puesto a la defensiva. Después del ataque a las instalaciones químicas de Siria la semana pasada, varios funcionarios rusos han amenazado con tomar represalias pero Putin no aparece por parte alguna. Los estados terroristas se han quedado sin protector y el 'guapo de barrio' parece destinado a hacer el ridículo.

Peor para Putin, la personalidad competitiva de Donald Trump no le permite quedarse a mitad del camino. Ha dicho hasta el cansancio que su objetivo es 'Hacer a América Grande" y esto implica más grande que Rusia y que todos los países del mundo. La frágil economía de una Rusia cuya prosperidad depende casi exclusivamente de la venta de petróleo y gas natural a los países de la Unión Europea no puede competir con la poderosa y diversificada economía norteamericana. Con esa arma--no con misiles, aviones y buques--derrotó Ronald Reagan a Mikhail Gorbachev y mandó al Imperio Soviético al basurero de la historia.

En este sentido, los Estados Unidos cuentan con reservas petroleras superiores a las de la propia Arabia Saudita. Además, desde el momento de su toma de posesión Trump ha eliminado una proporción considerable de los obstáculos puestos a la producción petrolera por la Administración Obama. El resultado ha sido que los Estados Unidos han pasado a ser de país importador a país con la capacidad de exportar petróleo. Si este país decide vender petróleo a sus aliados en Europa los rusos perderían su férreo control sobre el mercado europeo. Un jaque mate a las aspiraciones imperialistas de Putin sin disparar un solo misil o una sola bala.

4-18-18 


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LA HORA DE LA UNANIMIDAD. RECORDANDO AL INOLVIDABLE LUIS AGUILAR LEÓN CON SU ARTÍCULO PUBLICADO EN CUBA EL 13 DE MAYO DE 1960 EN EL DIARIO PRENSA LIBRE


LA HORA DE LA UNANIMIDAD

 
Por Luis Aguilar León
La Habana,Cuba
13 de mayo de 1960

La libertad de expresión, si quiere ser verdadera, tiene que desplegarse sobre todos y no ser prerrogativa ni dádiva de nadie. Tal es el caso. No se trata de defender las ideas del Diario de la Marina; se trata de defender el derecho del Diario de la Marina a expresar sus ideas. Y el derecho de miles de cubanos a leer lo que consideren digno de ser leído. Por esa plena libertad de expresión y de opción se luchó tenazmente en Cuba. Y se dijo que si se comenzaba por perseguir a un periódico por mantener una idea, se terminaría persiguiendo todas las ideas. Y se dijo que se anhelaba un régimen donde tuvieran cabida el periódico Hoy, de los comunistas, y el Diario de la Marina, de matiz conservador. A pesar de ello, el Diario de la Marina ha desaparecido como expresión de un pensamiento. Y el periódico Hoy queda más libre y más firme que nunca.

Evidentemente el régimen ha perdido su voluntad de equilibrio.

Para los que anhelamos que cristalice en Cuba, de una vez por todas, la libertad de expresión. Para los que estamos convencidos de que en esta patria nuestra la unión y la tolerancia son esenciales para llevar adelante los más limpios y fecundos ideales, la desaparición ideológica de otro periódico tiene una triste y sombría resonancia. Porque, preséntesele como se le presente, el silenciamiento de un órgano de expresión pública, o su incondicional abanderamiento en la línea del gobierno, no implica otra cosa que el sojuzgamiento de una tenaz postura crítica. Allí estaba la voz y allí estaba el argumento. Y como no se quiere, o no se puede, discutir el argumento, se hizo imprescindible ahogar la voz. Viejo es el método, bien conocido son sus resultados.

He aquí que va llegando a Cuba la hora de la unanimidad: la sólida e impenetrable unanimidad totalitaria. La misma consigna será repetida por todos los órganos publicitarios. No habrá voces discrepantes, ni posibilidad de crítica, ni refutaciones públicas. El control de todos los medios de expresión facilitará la labor persuasiva: el miedo se encargará del resto. Y, bajo la vociferante propaganda, quedará el silencio. El silencio de los que no pueden hablar. El silencio cómplice de los que, pudiendo, no se atrevieron a hablar.

Pero, se vocifera siempre, la patria está en peligro. Pues si lo está, vamos a defenderla haciéndola inatacable en la teoría y en la práctica. Vamos a esgrimir las armas, pero también los derechos. Vamos a comenzar por demostrarle al mundo que aquí hay un pueblo libre, libre de verdad, donde pueden convivir todas las ideas y todas las posturas. ¿O es que para defender la justicia de nuestra causa hay que hacer causa común con la injusticia de los métodos totalitarios? ¿No sería mucho más hermoso y más digno ofrecer a toda la América el ejemplo de un pueblo que se apresta a defender su libertad sin menoscabar la libertad de nadie, sin ofrecer ni la sombra de un pretexto a los que aducen que aquí estamos cayendo en un gobierno de fuerza?

Lamentablemente, tal no parece ser el camino escogido. Frente a la sana multiplicidad de opiniones se prefiere la fórmula de un solo guía y una sola consigna, y una total obediencia. Así se llega a la unanimidad totalitaria. Y entonces ni los que han callado hallarán cobijo en su silencio. Porque la unanimidad totalitaria es peor que la censura. La censura nos obliga a callar nuestra verdad; la unanimidad nos fuerza a repetir la mentira de otros. Así se nos disuelve la personalidad en un coro colectivo y monótono.

Y nada hay peor que eso para quienes no tienen vocación de obedientes rebaños.

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HOY SE CUMPLEN 57 AÑOS.. Maria Elena Alpizar Ariosa sobre su detención cuando la invasión a Bahía de Cochinos, Cuba


Tomado de https://www.facebook.com/mariaelena.alpizarariosa

Maria Elena Alpizar Ariosa
17 de abril a las 11:41 ·

HOY SE CUMPLEN 57 AÑOS.
..
Hoy se cumplen 57 años de mi primera detención, por los castrocomunistas.

Esa mañana del 17 de abril de 1961 fui a la misa -muy temprano-, como de costumbre. Estaba todavía arrodillada en el banco del templo, cuando Nena Amorin -que había llegado después- se inclinó y me dijo al oído, "María Elena llegó la Invasión".

Cuando terminó la Santa Misa fui para la casa de Clarisa García (+), pues desayunaba casi siempre allí.

Nina, la mamá de Clarisa, al verme se puso nerviosa y me dio unas revistas y novelas para que "disimulara" al salir. Está de más decir, que nadie desayunó.

Ya cuando me iba, me doy cuenta que las revistas y novelas que cargaba conmigo eran, ¡nada más y nada menos! que de Eulalia Sánchez, la mamá de César Páez. Quien después fue uno de los mártires anticomunistas de Placetas.

El problema era, que yo sabía que Eulalia estaba combatiendo a la incipiente dictadura comunista, en una célula clandestina. En realidad, no reaccioné cuando Nina me dio esas publicaciones, ya que la vi muy asustada.

Después la asustada fui yo!!!

Desde que salí de la casa de Clarisa observé que un jeep lleno de milicianos me perseguía.
Al llegar frente a mi casa el jeep dio tal frenazo que mis abuelos y tías salieron al portal.

Ya conté anoche el revolú que se formó, aprovechando la situación quise entregarle las revistas y novelas a mi tía Zaida, pero una de las milicianas lo impidió.

Me llevaron en el jeep -donde eramos seis personas tres milicianas, dos milicianos y yo-, al antiguo Ayuntamiento Municipal, frente al Parque Casallas en el Salón de Actos.

Al llegar, vi que estaba la "Niña del Escambray o de Placetas" así era conocida por todos. También había otra persona, pero no tengo autorización para poner su nombre.

Fui la tercera mujer que arrestaron en mi pueblo. En aquél tiempo, yo era una joven que estaba terminando la etapa adolescente.

Al ratico de estar allí trajeron a Puchin Muñiz, en aquél tiempo ella era también una joven soltera.

Cuando a Puchin la dejaron presa vi "los cielos abiertos", hasta dije: <¡Ay!, menos mal que llegaste>.
¡Cómo si eso hubiera sido una fiesta, y cada quién venia por su cuenta!

Así fueron deteniendo -todo el día- decenas y decenas de placeteñas.

A todas las que arrestaban las traían para el Salón de Actos del Ayuntamiento.

A los hombres los dejaban encerrados en la antigua cafetería "El Celeste", sito en la misma cuadra del Ayuntamiento Minicipal en 1ra del Norte e/ 1ra 2da del Oeste.

Los milicianos nos rastrillaron muchas veces las metralletas, y amenazaban que si perdían en Girón nos mataban a todas.

A la mayoría de nosotras nos liberaron, casi a las 72 horas. Sin embargo a otras como a Puchin y a la Niña del Escambray las trasladaron para Santa Clara, donde las situaron en el stadium de la Universdad "Martha Abreu".

Fueron días cruciales y trágicos para Cuba.

Cruciales, porque nos jugábamos la liberación de Nuestra Patria de la incipiente dictadura comunista.
Trágicos, porque fueron muchos los hermanos fusilados y condenados a largas penas de prisión en esos días.

Al final ¡NOS TRAICIONARON!

No obstante ¡HEMOS CONTINUADO LA LUCHA CONTRA EL CASTROCOMUNISMO!
He dicho.

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Miguel Sigler Amaya sobre el fallecimiento del opositor y periodista Julio César Gálvez Rodríguez del Grupo de los 75 encarcelados en la Primavera Negra de Cuba del 2003


Por Miguel Sigler Amaya
18 de abril de 2018

En estos momentos acaba de fallecer nuestro hermano de lucha y de causa Julio César Gálvez  Rodríguez después de luchar contra una terrible enfermedad. Toda la familia Sigler Amaya se viste de luto al ver otro guerrero del ¨Grupo de los 75¨ desaparecer físicamente , que Dios lo acoja en su seno , nosotros los que quedamos en pie estaremos luchando por la libertad de Cuba hasta el último suspiro , caiga quien caiga seguiremos adelante. Qué lo sepan los responsables de todas estas muertes del ¨Grupo de los 75¨ . Los verdaderos responsables son la mafia castrista;  ellos nos envenenaron a todos en prisión. Mis hermanos de este grupo y para todos los cubanos de buena voluntad " levanten sus voces para que estos asesinatos inducidos no queden impunes, los quiero a todos , y para su familia les pido paz , tranquilidad y serenidad .

DIOS ESTA CON NOSOTROS, NADA PUEDE VENCERNOS.

 

Julio César Gálvez Rodríguez nació en La Habana en 1944. Se desempeñó como periodista, escritor y poeta. Trabajó en diferentes emisoras de radio en Cuba donde ocupó diversas responsabilidades, desde reportero y comentarista deportivo, pasando por redactor de mesa, jefe de redacción, hasta director de los noticiarios de Radio Progreso y Radio Ciudad de La Habana, de donde fuera expulsado a inicios de 2001 por sus opiniones políticas.---DDC









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Video de la entrevista con la “Madre de la telenovela latinoamericana”; la escritora y guionista cubana DELIA FIALLO, creadora de éxitos como “Kassandra”, “Leonela”, “Cristal”,”Topacio”,”Rosalinda”,etc.

"VOCES DE CUBA" PROGRAMA 39 - DELIA FIALLO

Por Voces de Cuba
April 17, 2018/ 
Comenzamos la 5ta Temporada de #vocesdecuba con una entrevista a la “Madre de la telenovela latinoamericana”; la escritora y guionista cubana DELIA FIALLO, creadora de éxitos como “Kassandra”, “Leonela”, “Cristal”,”Topacio”,”Rosalinda”,etc.
Junto a ella recorreremos pasajes de su vida y su prolífera y exitosa carrera.

VOCES DE CUBA" PROGRAMA 39 - DELIA FIALLO


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Iván García Quintero: Fidel vs Raúl Castro: ¿Quién fue peor gobernante? (II y final)

Tomado de https://www.martinoticias.com/

 Fidel vs Raúl Castro: ¿Quién fue peor gobernante? (II y final)

Por Iván García
La Habana

La trompeta del jazzista estadounidense Louis Armstrong está en ebullición. El moderno equipo de audio de alta fidelidad recoge los tonos más cálidos del monstruo de New Orleans interpretando Hello, Dolly con su banda All Stars de seis instrumentos. Estamos en La Zorra y el Cuervo, en La Rampa, Vedado, probablemente la mejor plaza de Cuba para escuchar o ver conciertos en vivo de jazz.

Joel, músico, suele ser punto fijo del lugar.

Armstrong se desata a cantar con su voz gutural, mientras Joel disfruta de un doble de ron Santiago a la roca. Cuando la frustración lo embarga y la falta de futuro lo invita a trazar planes para emigrar, el músico escapa del tedio y el descontento escuchando jazz de altos quilates.

“El gobierno de dinosaurios que tenemos no pone una. Según una circular, que ya se está aplicando, los artistas y músicos que se ganan la vida en negocios privados, ahora están obligados a firmar contratos a través del Estado. Y me enteré que si es para trabajar con los cuentapropistas, la empresa no aprobará el contrato. Es una manía dañina que en este país intenten controlar tu vida, tus ganancias, tus lealtades políticas. Nos tratan como si fuéramos niños”, confiesa Joel.

Cuando usted le pregunta, a quiénes considera menos malo como gobernante, si a Fidel Castro o a su hermano, hace un gesto de decepción y comenta:

“Por mi edad, no viví esos años iniciales de movilizaciones constantes de Fidel Castro bajo el pretexto de una invasión yanqui. Cuando era un adolescente ya no había libreta de productos industriales, que te permitía comprar ropa y calzado. Soy de la generación del Período Especial, la que siempre teníamos hambre y los apagones de doce horas diarias. La que en voz baja nos burlábamos del comandante y creíamos seriamente que el tipo estaba loco. Cuando llegó Raúl y comenzó sus reformas económicas, muchos como yo pensábamos que las cosas cambiarían para bien. Después del 17 de diciembre de 2014, al cuadrarse la caja con los yumas, creíamos que definitivamente íbamos a prosperar. Pero todo fue un espejismo. Creo que a Fidel le interesó más ser un estadista antiimperialista y ayudar al movimiento descolonizador en África, que ser un mandatario que modernizara la industria y cimentara una economía sólida. Raúl intentó arreglar el entuerto. Pero a estas alturas del juego, debió darse cuenta que el modelo cubano no tiene reparación posible. Ninguno de los dos cumplió su objetivo. Para mí están desaprobados”, subraya Joel.

Aleida, exprofesora de historia, considera que "tanto bajo el mandato de Fidel como el de Raúl, hubo momentos un poco mejores". En el caso del barbudo, señala la década de los 80, antes que se desintegrara la URSS, "cuando surgieron los primeros mercados campesinos y comercios paralelos, donde podías comprar alimentos del campo socialista por pesos o producidos en Cuba, como los que ofertaban en la antigua tienda Sears". Y en el de Raúl, "la autorización de compra y venta de casas y autos, la posibilidad de viajar al exterior y de hospedarse en hoteles de primera". Pero reconoce que en materia de libertades "los dos han mantenido el puño cerrado, aunque de Raúl a la gente le gusta que no es estar dando discursos ni convocando a movilizaciones y marchas combatientes, como hizo Fidel".

Al oeste de la ciudad, en el municipio Playa, reside el académico Dimas Castellanos, una de las voces sensatas dentro de la oposición cubana. Su respuesta es tajante al comparar los 47 años de dictadura de Fidel y los 12 de autoritarismo de Raúl: "Ninguno de los dos fue un buen gobernante. Si tengo que escoger a uno, me inclino por Raúl. Las reformas que hizo, aunque se han frenado, ha llevado al país a punto definitivo donde no hay retroceso posible y el unico camino que queda es el de la democracia".

(Dimas Castellanos,)

En un ambiente menos intelectual, un toque de santo en la barriada de Lawton, entre tambores y chivos berreando que van a ser sacrificados con un cuchillo de carnicero, Yandris, babalao, inhala profundo su tabaco barato y responde:

“Brother, los dos son fulastres. Fifo tendrá trascendencia por las cosas que hizo fuera de Cuba, pero a los cubanos nos llevó a paso de conga. Por mucho tiempo las religiones estuvieron prohibidas y santería era vista como un atraso, aunque a él le hicieron un santo con todos los hierros. Los cubanos hemos vivido mal con los dos. Al principio, Raúl abrió un poco la puerta, pero cuando vio que algunas personas comenzaron hacer dinero, la volvió a trancar. Ninguno de los dos sirve”.

René, jubilado de 73 años, se considera un fidelista de toda la vida. "El comandante es el cubano más importante desde que existimos como nación. Incluso más grande que Martí, pues ayudó a liberar a varios pueblos africanos. En la economía no logró el desarrollo que se esperaba, por culpa del bloqueo y la burocracia. Su hermano intentó reformar la economía, pero el sartén se le fue de las manos. Si tú autorizas el trabajo privado, aumentas la desigualdad y al final ese sector es el que te saca del poder. Ha permitido cosas con las que no estoy de acuerdo, como darle ala a los [homosexuales]. Donde no hay integridad, difícilmente exista revolución”.

(Juan González Febles)

Juan González Febles, periodista independiente, está convencido “de que Fidel Castro fue una inminencia para la maldad. Para fundar una de sociedad como ésta, es elemental que se debe tener un talento innato de perversión. Raúl es un mediocre de cuarta categoría. Su intento de reformas económicas solo le sirvió para ganar tiempo. Si de algo estoy seguro es que seis meses después que Raúl se vaya, Cuba será diferente y comenzarán los cambios. Es inexorable”.

Este reportero percibió que, cuando hablan con entera honestidad, siete de cada diez entrevistados valoró de pésima la gestión de Fidel y Raúl Castro en temas económicos y sociales. Las personas en edades comprendidas entre 15 y 28 años, cuya vida adulta ha transcurrido rodeada de escasez y penurias, delante de un desconocido te sueltan de carretilla la apología sobre Fidel Castro que como papagayos remiten los medios oficiales.

En confianza hablan peste de ambos. A Fidel lo ven como algo lejano, indescifrable, etéreo. A Raúl, como el culpable que su calidad de vida o salarios se mantenga intacto en el tiempo.

Al contrario del disidente Dimas Castellanos o el periodista libre Juan González Febles, son pesimistas con respecto al futuro de Cuba. Para ellos, el próximo presidente que saldrá elegido en un remedo de elecciones, será más de lo mismo.

Es decir, sigue el castrismo, pero sin los Castro. Su puerta para escapar de la locura es emigrar. Preferentemente a los Estados Unidos.


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miércoles, abril 18, 2018

Armando de Armas: A 60 años de soledad dictatorial en Cuba y 12 presidentes estadounidenses

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En la pasada Cumbre de Las Américas en Lima (abril 2018)  y en otras pcasiones  se ha dicho que Fidel Castro venció  a los norteamericanos y, en particular, a sus Presidentes.  Nada más falso que eso, pues ningún Presidente, después de Eisenhower, han querido decididamente  y con  hechos decisivos derrocar  a la tiranía de los Castro; aunque tampoco se han cruzado de brazos salvo Barack Hussein Obama que declaró públicamente que su política hacia Cuba no perseguía cambiar el sistema (tiránico, apunto yo)  existente en Cuba; los Presidentes de los EE.UU. han priorizado otras áreas y conflictos en el mundo. Cuba sólo solo fue prioridad cuando la llamada Crisis de Octubre o Crisis de los Misiles en 1962.

Los Castro,y sus cómplices, secuaces y esbirros,  si han vencido y ridiculizado al pueblo cubano; pueblo que desprecian.
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A 60 años de soledad dictatorial en Cuba y 12 presidentes estadounidenses

Por Armando de Armas
18 de abril de 2018

Claro, habría que considerar también que tome quién tome el poder mañana 19 de abril en la isla, lo más probable es que sea sólo un poder aparente, de cara al cambio fraude que han venido trabajando durante años.

Mientras durante cerca de sesenta años de dictadura comunista el poder en Cuba ha sido ejercido sólo por dos personas, los hermanos Fidel y Raúl Castro, en EE.UU se han alternado en el poder doce presidentes, diez de ellos corresponden al decano de los dictadores, Fidel, y dos a su heredero Raúl.

(Fidel Castro (2-i), el gobernante Raúl Castro (i), y el de Venezuela, Nicolás Maduro (3-i) en La Habana por el aniversario 90 de Castro)

Cuando Fidel asaltó el poder en 1959 en la isla el mandatario estadounidense era Dwight Eisenhower, para a partir de ahí sobrevivir a una larga lista de presidentes que incluyen a John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson, Richard Nixon, Gerald Ford, Jimmy Carter, Ronald Reagan, George Bush, Bill Clinton y George W. Bush, para un total de 48 años rigiendo los destinos de Cuba no sólo con consecuencias desastrosas para el desarrollo del país y su sociedad sino también de modo carcelario y sanguinario no ya para los que se le oponían sino también para los de su propio círculo más cercano.

((New York Times publica una foto de Fidel Castro con los Millers de Minneapolis, un club de la liga menor, en La Habana en 1959))

El heredero Raúl, siempre a la sombra de su hermano, ha tenido menos suerte pues, arribando al poder en 2006 por incapacidad de Fidel, ha estado en la mandancia de la isla durante los ocho años de Barack Obama y durante el año y casi tres meses que lleva Donald Trump en la Casa Blanca.

Claro, habría que considerar también que tome quién tome el poder mañana 19 de abril en la isla, lo más probable es que sea sólo un poder aparente, de cara al cambio fraude que han venido trabajando durante años, y que el control real del país siga estando desde las sombras en manos de ese general que nunca ha ganado una batalla pero a quien, como su hermano, no le tiembla la mano a la hora de mandar a matar.

 (Fidel y Raúl Castroun duo de dictadores que ha sobrevivido a 12 mandatarios estadounidensdes.)

Así que la lógica indicaría que Raúl seguirá determinando sobre los destinos de Cuba hasta que muera, hasta que el pueblo se cansé o hasta que Donald Trump decida que su régimen es un peligro para la seguridad nacional estadounidense, o para la estabilidad hemisférica o que los ataques sónicos de 2016 contra 24 diplomáticos estadounidenses destacados en la isla es un acto de guerra que ha de ser respondido.

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Luis Leonel León: Ruina y riqueza del próximo heredero del Castrismo en Cuba. La familia Castro, mientras su sistema se mantenga, gobernará desde el centro del plató o como régisseur.

Tomado de https://www.martinoticias.com

Ruina y riqueza del próximo heredero del castrismo


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¿Se necesita un Castro en el poder para mantener o perfeccionar el castrismo? La familia Castro, mientras su sistema se mantenga, gobernará desde el centro del plató o como régisseur.
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Por Luis Leonel León
18 de abril de 2018

En el comunismo no se elige, se hereda el poder como mismo han de cumplirse las órdenes del dictador de turno, ya sea por miedo, adoctrinamiento o contubernio. De lo contrario no hablaríamos de totalitarismo. Y en el caso de Cuba, como le gusta recordar a mi colega Pedro Corzo, impera el más perfecto de los totalitarismos: el marxismo. Seis décadas afectando no sólo a los cubanos.

Esta semana, la más antigua, desvergonzada y deprimente dictadura de la región, subirá a escena el sainete de la sucesión dinástica publicitada por Raúl Castro. El segundo dictador hará lo mismo que hizo con él su hermano mayor, Fidel Castro, cuando obligado por el deterioro de su salud, le nombró de un dedazo como nuevo “presidente” y luego dueño absoluto de todos los poderes.

A sólo días de la puesta en escena, aún no se sabe quién será la nueva figura, o figurín, del castrismo. Esta vez da igual si lleva o no el apellido Castro. Siempre será un títere de la funesta familia, y los jóvenes Castro, globalizados y posmodernos, hace rato están apuntalados al frente de los más poderosos organismos y las empresas más ventajosas del país, desde donde les conviene seguir administrando esa finca nacional que es Cuba, hoy en una fase superior, cada vez más desvergonzada, del capitalismo de Estado.

Pocos advierten que la imagen de supuesto reformista de Raúl Castro podría abofetear a los crédulos designando a uno de sus herederos sanguíneos. Los medios internacionales anuncian como el más probable sucesor a Díaz-Canel, Primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, quien sucediera al rufián Machado Ventura. Hay quienes creen que el otro posible heredero (sin apellido Castro, es decir, el hijo bastardo del castrismo) podría ser el canciller Bruno Rodríguez, figura principal en la VIII Cumbre de las Américas, donde, por cierto, no quedó nada bien el régimen.

¿Pero cuánto podría cambiar, o poner en peligro, cualquiera de estos nombres la aceitada maquinaria del camuflado capitalismo de Estado que impera en la isla? ¿Se necesita un Castro en el poder para mantener o perfeccionar el castrismo? La familia Castro, mientras su sistema se mantenga, gobernará desde el centro del plató o como régisseur.

A los cubanos en la isla, e incluso a no pocos exiliados, les da igual quien venga a seguir actuando no como árbitro y defensor de las libertades y derechos de la gente, sino como juez y parte del macabro juego totalitario que no se basa en otras reglas que en prohibiciones y carnadas, en falsas ilusiones y en migas para la obediencia. Y donde a los de a pie le es imposible crear riquezas, tan sólo malvivir de la igualitaria repartición de miserias económicas y espirituales lanzadas al cubo de cangrejos de una sociedad gravemente enferma. En el mantenimiento de esta ecuación ruinosa radica la riqueza del régimen.

El castrismo no comenzará a fenecer cuando se siente al trono el nuevo zar marxista o su lacayo. La cúpula se ha repartido fríamente un país destrozado, maniatado, formalmente esclavizado por la familia Castro, y por sus cómplices. Sea quien sea el próximo monarca impuesto, la realidad es que los cubanos llevan más de seis décadas sin poder elegir a un presidente, ni elegir nada que no sea entre una y otra imposición, una y otra farsa. Lo terrible, en tiempos de democracia, es que la democracia como herramienta, incluidas sus elecciones, es insuficiente en una dictadura.

Venezuela lo demuestra cada año con su récord de elecciones en las que el castrochavismo (versión venezolana del castrismo) ha ganado a la larga o a la corta. No vernos los cubanos en ese espejo terrible es un acto de inocencia, fanatismo, desenfreno o confabulación.

Si en Cuba, al igual que en la intervenida Venezuela, no se desencadena una verdadera y urgente intervención humanitaria contra la dictadura, los ciudadanos seguirán sufriendo, escapando los que puedan, y muriendo, en lo que llega el cambio ilusorio por la vía democrática. Los llamados socialismos del siglo XXI han confirmado que la vía democrática es su entrada al poder, pero no su salida.


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BAHÍA DE COCHINOS Lo Que No Dijo el Informe del Inspector de la CIA (Parte III). Néstor Carbonell Cortina sobre la invasión de la Brigada de Asalto 2506 a Bahía de Cochinos para derrocar a la tiranía castro comunista en Cuba


Repetición de la importante  Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Los  primeros especialistas extranjeros en Inteligencia y Contrainteligencia  que asesoraron a los incipientes órganos de la Seguridad del Estado  después del triunfo de la Revolución fueron los checoslovacos, hispanosoviéticos y ex combatientes  de la Guerra Civil española. Uno de ellos fue Angel Martínez Riosola,   ¨Angelito¨, cuyo verdadero  nombre  era  Francisco  Ciutat de Miguel  quien llegó a Cuba el 4 de  marzo de 1960;  su avión procedía de Venezuela pero antes había recorrido varios países europeos como Checoslovaquia y Bélgica. Era graduado de la prestigiosa Academia  Voroshilov, de la Unión Soviética,  donde también ejerció como profesor. En el 40 aniversario de la invasión de Bahía de Cochinos, recuerdo, aunque ha pasado mucho tiempo,  a Fidel Castro decir en la televisión que  si la invasión hubiera sido por Trinidad,  no tenía ninguna probabilidad de éxito, pues ¨Angelito¨ había hecho fortalecer dicha zona con fuerte artillería y tropas. Se  afirma que participó en combatir a los alzados antiCastristas de la Sierra del Escambray y hasta que fue herido; quizás este ¨asesor¨haya formado parte del grupo operativo especial  ¨Molino¨. Posteriormente ofreció  asesoramiento militar en Vietnam y en Argelia . En Vietnam fue un importante apoyo del General Võ Nguyên Giáp.
(Francisco Ciutat de Miguel cuyos otros nombre fueron:   Ángel Martínez Riosola ¨Angelito¨ y  Pavel Pavlovich Stepanov ¨ recibiendo un reconocimiento o una condecoración de manos de Fidel Castro  y de Raúl Castro. Comentario añadido por el bloguista de BC.)

Las tempranas  relaciones políticas, militares,  de Inteligencia y Contrainteligencia con la Unión Soviética y otros países en el marco de la mal llamada Guerra Fría, las invasiones Castristas que partieron tempranamente de Cuba (desde marzo-abril de 1959, a Panamá, Nicaragua, Santo Domingo, Haití, etc.) y otras acciones subversivas  no escapaban a los órganos de Inteligencia de los EE.UU., los cuales tenían informado al Presidente Dwight D. Eisenhower, el cual el 17 de marzo de 1960 aprobó  el documento titulado “Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”,con el objetivo de derrocar a la amenaza que se establecía a 90 millas de las costas de EE.UU. pese a que su gobierno de manera extraordinariamente rápida había reconocido  la llegada al poder del nuevo régimen en Cuba. 
 
La invasión de Playa de Girón o Invasión de Bahía de Cochinos (este segundo nombre es más apropiado ya que el desembarco fue por varios puntos de ese lugar y no sólo en Playa Girón), ni la Crisis de Octubre o Crisis de los Misiles, ni la expulsión del régimen castrista de la OEA fueron las causas de la subversión cubana en América Latina ni de la inclinación del régimen castrista hacía el comunismo pues ya desde los primeros meses de 1959 la subversión castrista había empezado a rodar conjuntamente con el acercamiento al Comunismo.
En el  libro¨One hell of a Gamble (The Secret History of the Cuban Missile Crisis) de los investigadores Aleksander Fursenko Timothy Naftali que desde febrero de 1959, según los archivos abiertos de la KGB y la GPU soviéticas, comenzaron los acercamientos a la Unión Soviética iniciados no por Jorge Risquet, que es la versión oficial trasladándolos a fecha posterior, sino por Emilio Aragonés en México.
(Angelito, Sergio del Valle, Raúl Castro y Tomás Menéndez Tomasevich. Otro asesor fue el General hispano soviético Enrique Lister quien fue el  VERDADERO CREADOR de los CDR en Cuba)
Pero se plantea por algunas personas que Fidel y Raúl Castro ya estaban vinculados al Comunismo internacional desde antes del asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y que, mediante el oficial de la KGB Nikolai Leonov, el comunismo soviético  le brindo  en México ciertos recursos a la preparación y expedición del yate Granma; en su libro Raúl Castro, un hombre en Revolución,  Leonov da información que apunta  a que tal ayuda existió para la expedición del yate  Granma: Yo mantenía en secreto mis encuentros con los revolucionarios cubanos. El Che Guevara me pidió que le buscara unos libros en español. Esos libros eran Chapaev, de Furmanov; Un hombre de verdad, de Boris Polevói, y Así se templó el acero, de Nikolai Ostrovski. Los hallé en nuestra Embajada. Mantuve amistad con el Che Guevara hasta su viaje a Bolivia, donde murió. El espía Nikolai  Leonov tuvo que abandonar México después de que los futuros expedicionarios del yate Granma   fueron detenidos por la Policía mexicana, la cual  halló   una tarjeta de presentación de Nikolai Leonov en un libro que leía  Ernesto ¨Che¨ Guevara. Pueden leer más sobre lo anterior  en mi artículo Sobre la biografía  del dictador Raúl Castro Ruz escrita por  Nikolai Leonov.

No obstante, lo verificable, hasta ahora, es  lo siguiente, lo cual se extrajo del ensayo  Razones de Angola IX, de César Reynel:

¨La inteligencia checa, que desde 1948 era incapaz de tomar una sola decisión sin consultar con Moscú, pidió asesoramiento de los soviéticos y recibió respuesta a través de la decisión del Presidium de Comité Central que hoy puede ser consultada en el Archivo del Presidente de la Federación Rusa (Extracto del Protocolo 198, reunión del Presídium de diciembre 27, 1958, folio 3, lista 65, Fichero 871). En esa resolución (que ya está desclasificada y es pública), el PCUS aprobó “la intención de los amigos checos de ayudar al movimiento de liberación en Cuba”, y dio instrucciones precisas de no dejar ningún rastro escrito diciendo que la armas eran para Cuba, que verificaran exhaustivamente la seriedad de las intenciones de la compañía (léase contacto), y que no enviaran ningún arma que pudiera ser rastreada como perteneciente al bloque soviético.
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BAHÍA DE COCHINOS . Lo Que No Dijo el Informe del Inspector de la CIA (Parte III)
Por Néstor Carbonell Cortina
http://www.futurodecuba.org/
NOTA DEL EDITOR: Este artículo fue escrito por el Dr. Nestor Carbonell Cortina y publicado originalmente en la revista cibernética FUTURO DE CUBA en 1998. El mismo constituye una de los análisis más completos y devastadores sobre la traición del Presidente Kennedy a los invasores de Bahía de Cochinos.
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La Postura de Varona y de Miró Cardona

        En la lucha por la libertad de Cuba, los líderes del exilio tuvieron que sobrellevar intrigas y frustraciones, exacerbadas por el divisionismo y las ambiciones. Y tuvieron también que domeñar el orgullo en sus relaciones con la CIA. Confiando en la honorabilidad del aliado y en sus promesas de apoyo decisivo, aceptaron una situación enojosa de dependencia económica y militar. Los dirigentes que prefirieron operar por la libre, sin ataduras norteamericanas, no corrieron mejor suerte.
(Manuel Antonio de Varona Loredo, ¨Tony¨  Varona, de ascendencia patriótica independentista)

        Tony Varona, como coordinador general del Frente Revolucionario Democrático (FRD), señaló claramente las expectativas del exilio. En la reunión que celebró en Washington con funcionarios del Departamento de Estado el 29 de noviembre de 1960, Varona planteó la necesidad de reclutar 2000 ó 3000 exiliados para desembarcar en Cuba y constituir un gobierno en armas. Cuando se le preguntó si ese gobierno solicitaría el apoyo militar de E.U., Varona contestó enfáticamente que sí, aclarando que el apoyo tendría que incluir tropas y equipos (FRUS X, 1132-1140).

        A principios de 1961, Varona visitó los campamentos en Guatemala para apaciguar los ánimos exaltados. Preocupado por el número exiguo de reclutas que allí se encontraban, se dirigió al jefe de la base, Coronel Frank Egan. "No se preocupe, Dr. Varona - le dijo el Coronel - nosotros protegeremos la invasión con una sombrilla [cobertura aérea]. El aire será nuestro. Ni un sólo vehículo [de Castro] podrá transitar sin ser bombardeado..." (Peter Wyden, Bay of Pigs, 56-57).

        El Coronel fue más explícito con Miró Cardona cuando éste asumió la presidencia del Consejo Revolucionario (sucesor del FRD) y visitó los campamentos a principios de abril, dos semanas antes de la invasión. Según las memorias de Miró, el Coronel le dijo que "la brigada se completará con 250 hombres más; habrá tropas adicionales cuyo numero asciende a 30,000; tendremos el control del aire, y hay tres naciónes envueltas en el conflicto."

        No satisfecho con estas promesas, Miró voló a Washington, y el 6 de abril se entrevistó con Adolf A. Berle, coordinador civil del Task Force designado por Kennedy para ocuparse del caso de Cuba. Durante la reunión en casa de Berle, bien documentada en los archivos de Miró, Berle le dijo que "el problema militar marchaba muy bien y que podía contar con 15,000 hombres adicionales." Miró preguntó: "¿Por qué 15,000 si en Guatemala se me dijo 30,000?" "Son suficientes," respondió Berle; "ustedes tendrán el control del aire..."
(José Miró Cardona, quien fuera el Primer Ministro del Gobierno Revolucionario en 1959; era hijo de José Miró Argenter, quien fuera Jefe del Estado Mayor de Antonio  Maceo en la Guerra de Independencia de 1895. Imágenes y comentarios añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano))

        Cuando el Presidente Kennedy declaró sorpresivamente el 12 de abril que "no habría, bajo ninguna circunstancia, intervención en Cuba de las fuerzas armadas de los Estados Unidos" y que esta posición era "entendida y compartida por los exiliados anticastristas en este país," Miró solicitó con urgencia otra entrevista con Berle. ésta se celebró al día siguiente en el Century Club de New York en presencia del asistente presidencial Arthur Schlesinger y del profesor John Plank.

        Según Schlesinger, se le dijo a Miró que "los llevaremos a la playa y una vez que se constituya un gobierno provisional, les ofreceremos todo tipo de ayuda, menos tropas de los Estados Unidos." Miró contestó, de acuerdo con la versión de Schlesinger, que "si las cosas iban mal, él pediría la ayuda de todas las naciónes del hemisferio, incluyendo los Estados Unidos. Y la ayuda deberá venir."

        Lo que no reveló Schlesinger (pero sí consta en las notas de Miró) fue lo que Berle agregó para tranquilizar al líder del exilio: "Así como usted dice que la revolución (invasión) es cubana, el Presidente se ve obligado a declarar que no prestará ayuda, pero nuestros pactos quedan en pie."

La Ambivalencia de Kennedy

        Como se ha visto, el Presidente vetó el Plan Trinidad y tronchó la Operación Zapata por considerarlos demasiado espectaculares, pero en vez de cancelar la invasión in toto por no tener la convicción y el ánimo para asegurar el triunfo, lo que hizo fue castrarla, haciendo inevitable el fracaso.
(Fidel Castro y el Presidente John F. Kennedy)

        A pesar de haber mantenido una línea dura contra Castro en los debates presidenciales (hecho que contribuyó decisivamente a su victoria electoral), al Presidente le flaquearon las fuerzas cuando tuvo que traducir la retórica en acción. Tratando de evadir los retos que todo estadista tiene que encarar a la hora de la verdad, Kennedy tomó en definitiva el peor de los riesgos: el camino tortuoso del deshonor y la pusilanimidad.

       ¿Qué motivó esta conducta que nos llevó al desastre? La inexperiencia de Kennedy -- apenas tres meses y medio en la presidencia -- obviamente influyó, así como el temor que tenía de provocar represalias soviéticas. Algunos de sus asesores también lo ofuscaron y amedrentaron. Entre ellos sobresalió el Senador William Fulbright con su tesis coexistencialista, apoyada en la falaz premisa de que Cuba era "una espina en el costado y no una daga en el corazón." El historiador y consejero presidencial, Arthur Schlesinger, fue otro que se opuso tenazmente a la invasión citando principios jurídicos y morales, y evocando el espectro de los infantes de marina de los Estados Unidos en suelo cubano. No pudiendo evitar que se llevara a cabo la operación, Schlesinger y altos funcionarios como el Secretario de Estado, Dean Rusk, consiguieron limitar su alcance y menguar su efectividad.

        Hasta el último momento estuvo el Presidente dubitativo y vacilante. Lo que a la postre determinó que diera la luz verde, según testimonio del propio Schlesinger, fue el tener que desmantelar los campamentos en Guatemala y no saber qué hacer con la Brigada. A este dilema se le llamó, con clínica frialdad, "the disposal problem". Preocupado por el escándalo que produciría la desbandada de los brigadistas, Kennedy afirmó crudamente: "Si tuviésemos que deshacernos de estos ochocientos hombres, sería mejor arrojarlos en Cuba [dump them in Cuba] que en los Estados Unidos, especialmente si es allí donde quieren ir." (Schlesinger, A Thousand Days, 241)


Decisiones Fatídicas

        Para concluir, veamos las decisiones fatídicas de Kennedy que condenaron la invasión al fracaso:

1) El Presidente se opuso a última hora al desembarco en Trinidad-Casilda. Esto forzó a la CIA y al Pentágono a elaborar en forma festinada la alternativa de Bahía de Cochinos, la cual fue menguada sustancialmente por el Presidente.
2) Kennedy, motu proprio, insistió en que el desembarco fuera de noche, aumentando los riesgos de esta operación, ya de por sí azarosa y difícil.
3) Para aminorar el "ruido" y la posible repulsa internacional, el Presidente rechazó el plan de bombardeo masivo la madrugada del desembarco recomendado por la CIA y el Pentágono. Sólo autorizó ataques aéreos limitados a las bases militares en Cuba dos días previos a la invasión y en la mañana del desembarco.
4) Unos minutos antes del primer bombardeo (D-2), Kennedy ordenó reducir drásticamente el número de aviones que iban a participar en la operación (de 16 a 8). Esto le permitió a Castro salvar la mitad de su aviación, alertar a sus tropas y arrestar a más de 250,000 personas, incluyendo miembros destacados de la resistencia que iban a apoyar la invasión. (Esta redada masiva reflejó la vulnerabilidad del régimen, que pudo haber caído si los ataques hubiesen sido contundentes, coordinados y sostenidos).
 5) Bajo presión de Adlai Stevenson, Embajador de los Estados Unidos ante la ONU, Kennedy canceló el segundo ataque aéreo previsto para destruir el resto de la aviación del régimen. Esta malhadada decisión (no impugnada con suficiente energía por la CIA y el Pentágono), hizo posible que los jets de Castro derribaran el 17 de abril cinco de los indefensos B-26 de la brigada, hundieran o encallaran dos de sus barcos y forzaran la retirada de otros tres con equipos y municiones. La falta de estos suministros vitales impidió que la brigada prolongara su fiera batalla después de haberle causado más de 1500 bajas al enemigo.
6) Por último, el Presidente rechazó las insistentes demandas de Bissell y del Almirante Arleigh Burke de escoltar a los barcos que no habían podido desembarcar y de permitir que algunos aviones de guerra de Estados Unidos protegieran a los B-26 de la brigada frente al ataque implacable de los T-33 de Castro. Esta cobertura, a tiempo, hubiera permitido contrarrestar la ofensiva de las huestes del régimen, constituir un gobierno en armas y facilitar la llegada de refuerzos.

        
Los Estados Unidos estaban debidamente preparados para terciar en la contienda. Aparte de las fuerzas norteamericanas en estado de alerta en Guantánamo, la isla de Vieques y la Florida, el Almirante Burke contaba con una flotilla armada en las inmediaciones de Bahía de Cochinos. Fuerzas no faltaban para apoyar a la brigada en el momento crítico. Lo que faltó en Washington fue el coraje y la dignidad que desplegaron los patriotas en las arenas de Girón. Rubricada con sangre quedó allí grabada la altiva respuesta del jefe de la brigada, José Pérez San Román: "¡No seremos evacuados! ¡Lucharemos hasta el final!"

        ¿Por qué Kennedy decretó el abandono que selló la derrota de la invasión? Veamos la explicación que el propio Presidente les dió a los líderes de la brigada en su residencia de Palm Beach, el 27 de diciembre de 1962, a los cuatro días de haberse efectuado el canje de los prisioneros.
 
        Según el testimonio de José Pérez San Román, confirmado por su segundo en mando, Erneido Oliva, el Presidente les reveló en privado que al producirse el primer bombardeo aéreo el 15 de abril, el gobierno soviético amenazó con atacar a Berlín Occidental si Estados Unidos continuaba apoyando a la fuerza invasora. En esas circunstancias, explicó Kennedy, tuvo él que enfrentarse a esta disyuntiva: defender a la brigada y arriesgar una confrontación con la Unión Soviética en Berlín que pudiese desatar un conflicto armado de grandes proporciones, o preservar la paz mundial y arriesgar a los 1500 combatientes. Teniendo que escoger entre estas dos terribles alternativas, Kennedy concluyó que era preferible sacrificar a la brigada que arriesgar en Berlín una posible tercera guerra mundial.

        ¿Es válida esta explicación del Presidente? Nos remitimos a la opinión emitida por el General Eisenhower cuando, a los pocos días del desastre de Bahía de Cochinos, Kennedy le confesó en la Casa Blanca que no había apoyado a la brigada por temor a una represalia soviética en Berlín. Eisenhower le contestó: "Eso es todo lo contrario a lo que realmente sucedería. Los soviéticos siguen sus propios planes, y si ven que nosotros mostramos alguna debilidad, es entonces que arremeten con más fuerza... El fracaso de Bahía de Cochinos incitará a los soviéticos a hacer algo que en otras circunstancias no harían." (Michael Beschloss, The Crisis Years, 144-145).

        Palabras premonitorias. A los pocos meses de Bahía de Cochinos, envalentonado por la falta de liderazgo de los Estados Unidos, Khrushchev apabulló a Kennedy en la conferencia de Viena, erigió el Muro de Berlín, provocó la Crisis de los Cohetes, y convirtió a la Cuba cautiva de Castro en una base intocable para subvertir a tres continentes. Sí, trágico fue el desenlace de Bahía de Cochinos. Pero esta operación no debe ser vista únicamente como una derrota para la democracia. El ejemplo de los que allí murieron por la justicia y la verdad es semilla de nobleza que engendrará la libertad.

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