sábado, noviembre 25, 2017

Alberto Roteta Dorado: Las redes sociales y nuestros “comunicadores”.

Las redes sociales y nuestros “comunicadores”.

Por Dr. Alberto Roteta Dorado.
24 de noviembre de 2017

Naples. Estados Unidos.- Para demostrar que somos desafectos a un sistema social o que estamos en desacuerdo con un gobierno o un determinado mandatario no es necesario hacer un derroche de obscenidades mediante nuestra expresión, sobre todo, si estamos pensando en la posibilidad de que lo que decimos puede llegar a multitudes, las que lamentablemente pueden quedar complacidas; pero se sabe que no es ético la modalidad tan desfachatada que cada día se impone en el mundo. 

Los medios de prensa – y ahora las redes sociales- deben ser muy cuidadosos para que no continúen degradándose bajo la influencia de un facilismo que los podrá conducir a la popularidad y a estar en la “preferencia”; pero jamás al cumplimiento de una de sus misiones: contribuir a la educación de los lectores y a la formación de valores que los puedan engrandecer desde el punto de vista intelectual y espiritual. 

Actualmente existe una explosión de “comunicadores” que utilizando las llamadas redes sociales – que sin duda pasarán a formar parte de las maravillas del mundo (refiriéndome a las redes y no a los comunicadores) –hacen gala de una inusual manera de dirigirse a sus supuestos seguidores.

Por desgracia con frecuencia me llegan (sin que yo los busque) algunos de estos personajes del momento. Me ha llamado la atención que al parecer existe un patrón que han seguido movidos por la posible aceptación de algunos de los primeros en asumir esta “labor”. 

El saludo es una de las cosas más chocantes, lo hacen repitiendo cuatro o cinco veces los buenos días, y esto se hace de una forma tan rápida, que unido a la reiteración de la frase resulta muy poco grato al oído. Si a esto se suma la inadecuada dicción de aquellos que pretenden informarnos –o en sí polemizar en torno a determinada trivialidad–,  la falta de coherencia en el discurso – me refiero al hecho de utilizar la palabra y no a la modalidad más extensa de la alocución–  y hasta el empleo de muletillas (eee…varias palabras, ee…otras frases…eee…), se podrá tener una idea mucho más clara del fenómeno comunicativo de la actualidad a través de las redes.  

Todos pueden ser lectores, oyentes y televidentes (desconozco el término adecuado para referirme a los que leen o escuchan los mensajes a través de las redes sociales); pero solo una exigua minoría puede llegar a ser verdaderos comunicadores. El don de la palabra lo poseen solo algunos, el arte de predicar es una oportunidad concedida a unos pocos, y cuando solo se tiene un leve “barniz” con el que no se puede profundizar en lo tratado la improvisación resulta traicionera. 

Uno de los más desagradables “comunicadores” del momento resulta ser un muchacho llegado de Cuba que cree ser el hombre más capitalista del mundo, el más anticastrista y el más antiizquierdista de la actualidad. Utiliza como recurso para hacerse notar y sobresalir una risa constante y una sobregestualidad que denotan su estado de agitación durante su conversación con sus ignorantes simpatizantes. Su fanatismo ha llegado a un grado superlativo que lo convierte en un ser delirante, cuya salud mental es preocupante

Nuestro “amigo” megacapitalista tiene entre sus adversarios a Carlos Alberto Montaner, el maestro, a quien se ha empeñado en desacreditar mediante acusaciones acerca de una supuesta militancia del genial politólogo en la línea de la izquierda – algo que se ha convertido en una obsesión para el lánguido y paliducho muchacho que hace poco hasta mostró sus hombros en gesto de excentricidad sin igual–.   El maestro sigue siendo el más publicado, el más leído y el más consultado sin necesidad de acudir a la histeria de las transmisiones en vivo de las redes sociales, mientras que al joven le pasará su euforia y seguirá siendo un don nadie que con el ímpetu de ganar un protagonismo que no merece se extinguirá con el tiempo.   

Pero al menos el “capitalista” de las redes, si bien al parecer tiene algo de Fidel en su sangre (acudiendo a la “genial” idea de una “escritora” cubana), no es vulgar; sino histérico.  Para la vulgaridad contamos con otro “comunicador” que desde las calles de Miami, mostrando su automóvil (carro), y como ya es habitual, con unos reiterativos ¡buenos días, buenos días, buenos días!, hace gala de las palabrotas más horrendas de la cubanía actual para atacar a sus enemigos y ofrecer sus pinceladas de política, casi siempre sin verdadero conocimiento de causa, por puro fanatismo y las ansias del protagonismo que todos persiguen. Su sobrenombre o apodo nos da la medida de la “altura” de este personaje de las redes.  

¿Por qué todos transmiten desde su auto? ¿Por qué todos reiteran el saludo hasta el cansancio? ¿Por qué siempre tiene que haber una polémica en sus “disertaciones”?  ¿Acaso el distintivo común tiene que ser el ataque desmedido a figuras, doctrinas, hechos, etc.? ¿No habrá la posibilidad de un mensaje que sea un llamado a la reconciliación, a destacar los valores de algún líder político, de una institución o un país? ¿Es que acaso el tema de la política es el único que puede resultar atractivo a los redófilos? (El término es correcto y se puede utilizar para designar a aquellos adictos a las redes sociales de la interntet, como orkut, twiter y Facebook)

Cuando termine nuestra tragedia – porque por ley del devenir histórico y acorde con los postulados de la dialéctica alguna vez tendrá que concluir– estos comunicadores no tendrán nada de qué hablar, ni de que escribir. Parecen estar obsesionados por un mismo tema que reiteran hasta un cansancio patológico. Han descuidado demasiado ese cultivo del intelecto al que nos llamó José Martí y se arrepentirán algún día de no haber sido mejores lectores y mejores escuchas

También están los que prefieren transmitir sus “enseñanzas” a través del mensaje escrito. Para esto se alistan en los grupos que se han conformado en las redes y que cada día se diseminan como un cáncer. Los errores ortográficos, la falta de coherencia, la inadecuada utilización de los signos de puntuación, amén de la vulgaridad y de las consabidas palabrotas obscenas para atacar caracterizan los textos que son publicados diariamente, y que lejos de poder enmendar la difícil situación política, económica y social de Cuba ponen en ridículo a aquellos que con desmedida pasión escriben semejantes desatinos. 

A este último grupo pertenece alguien que se dedica a criticar a los movimientos opositores de la isla y al llamado exilio de Miami. Desde sus mensajes pretende decir a los disidentes lo que debe o no debe hacerse, y lo que ellos hacen mal o dejan de hacer. ¿Es que acaso desde la pasividad y disfrutando del sueño americano se podrá criticar a los que mejor o peor se han mantenido en Cuba y diariamente enfrentan los embates de una dictadura que arremete contra los que denuncian y se oponen a sus atrocidades? 

Así las cosas, estamos ante un fenómeno de carácter social. Las tecnologías de la información nos invaden cada día y cuando son utilizadas con inteligencia y discernimiento constituyen una excelente vía para expresarnos y para que nuestro mensaje llegue a las multitudes; pero cuando se carece de la inteligencia, del don de la palabra, o sencillamente no se sabe de las normas de redacción y de las reglas ortográficas es preferible que seamos lectores y espectadores, pero jamás comunicadores. 

Si no tenéis nada útil que comunicar es preferible que os mantengáis en silencio. Recordemos que los discípulos de Pitágoras permanecían guardando silencio durante los primeros años de su instrucción en su distinguida escuela de Crotona. Por favor sigáis su ejemplo hasta que estéis listos, esto es, en posesión del conocimiento para poder transmitirlo.

1 Comments:

At 3:30 a. m., Blogger JULIO CESAR TARRAGO HERNANDEZ(I.B.N.S. 10660) said...

Coincido en el 98% con esta acertadisima observacion estimado Alberto. Solo q yo me sumo a los desencantados por Montaner. Lo q hizo en la campaña electoral y sigue haciendo ahora en contra de Trump me deja muchas dudas acerca de su integridad. Oi q tenia familia en la Campaña de Hilaria, no se bien esa parte, no doy fe de eso, pero si que bombardea de forma muy diferente al Presidente de como hace alguna q otra alusión a la sicopata y bandolera del Clan Clinton. Saludos!

 

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